“Peteco” Carabajal despidió cantando a su mamá Zita

Carlos “Peteco” Carabajal despidió a su madre cantando. Junto con su hermano Raúl ‘Demi’ Carabajal y su sobrino Pablo, el juglar de la familia Carabajal interpretó, durante el velorio de doña Zita Noemí Correa de Carabajal, realizado en la casa familiar de Alberdi Nº 1345 (La Banda) el tema “Cómo pájaros en el aire” o “Las manos de mi madre”, canción que le dedicó y la inmortalizó.

Además, interpretaron “A mis viejos” y una sentida vidala. Muestras de profundo dolor se vivieron durante el velatorio. Familiares, músicos, como Diego Carabajal y “Cacho” Jorge; bailarinas como doña Adela Vignau de Saavedra y estudiosos del folclore de Santiago del Estero, como “Gringo” Bravo de Zamora; y luthiers, como José Froilán “Indio” González, pasaron por el lugar para brindarles sus pésame a “Peteco”, Graciela, “Demi” y Enriqueta, hijos de doña Zita.

Enseñanza “Ella nos ha enseñado mucho sobre la vida, con simpleza, pero con una profundidad que a uno le ha marcado el camino”, expresó “Peteco” en diálogo con los periodistas. Por su parte, Graciela, hermana de “Peteco”, destacó: “Lo que no me voy a perdonar nunca es no haberle dado el gusto de llevarla a La Banda a su quincho (la casa de Alberdi Nº 1345) que ella tanto amaba”.

“Para mí, ella ha sido todo. Ella me ha enseñado todo. Fue una gran madre, siempre preocupada por sus hijos, sus nietos, por toda su familia.

Fue una gran esposa que estuvo, en las buenas y en las malas, junto al amor de su vida, mi papá Carlos”, resaltó Graciela. “Te cuento una anécdota. Cuando yo tenía 9 años, ella me dijo: ‘Hija, yo te voy a enseñar a cocinar para que te aprendas a defender ‘.

Era una persona que estaba atenta a todo y que nunca, a pesar de los vaivenes de la vida, nos hizo faltar nada. Una mujer amorosa, llena de luz, de vida y de enseñanzas simples pero grandiosas”, remarcó Graciela. “Nos enseñó valores, a respetar a propios y a extraños. Estoy orgullosa de mi madre, una mujer que ha cosechado amigos en cuantos lugares ha ido.

En Buenos Aires, muchas familias fueron al velorio para despedirla. Una gran madre, amorosa. Ella ha sido una persona muy sufrida, pero luchadora y compañera de mi padre con quien trabajó codo a codo para enfrentar la vida y darnos lo mejor”, precisó Graciela.

FUENTE: EL LIBERAL

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